Cultivo de Lophophora

El género Lophophora habita en una zona de distribución enorme que sólo es sobrepasada por la de Echinocactus horizonthalonius.
Esto nos da una idea de su gran capacidad de adaptación con respecto a otros géneros de cactáceas.
Sin embargo, con el fin de lograr un crecimiento adecuado y que las plantas alcancen una forma natural, se deben proporcionar unas condiciones importantes.
El lugar donde se coloquen debe estar dirigido ya sea hacia el sudoeste o el sudeste; de cualquier forma de preferencia hacia el sur.
En su hábitat, las plantas crecen en la mayoría de los casos debajo de Larrea tridentata, Prosopis juliflora, Hechtia glomerata, Fouquieria splendens y Jatropha dioica, con frecuencia justo a un lado del tallo. Incluso cuando la vegetación que la acompaña está deshojada en la época de sequía, ésta provee protección contra los rayos directos del sol (radiación solar difusa o parcial).
Aún así, es posible encontrar lophophoras creciendo sin vegetación acompañante, expuestas por completo a los rayos del sol. Es de notarse que en este caso las plantas presentan una bella coloración azul grisácea en su epidermis.
Durante el mediodía, las plantas se pueden proteger de las quemaduras de sol con un vidrio. Esto es particularmente importante cuando se cambian de lugar las plantas.
Asimismo es importante procurar una buena aireación.
Las lophophoras también pueden estar al aire libre durante el verano, siempre y cuando se las proteja de la lluvia.
Durante el periodo de crecimiento, con temperaturas superiores a los 20° C, se debe proporcionar un riego adecuado que debe intercalarse con periodos de sequía.
Yo riego mis lophophoras únicamente por abajo para mantener la lana en buen estado.
Las plantas deben recibir sólo el agua suficiente como para que en media hora se haya absorbido toda. El siguiente riego se debe realizar hasta que esté completamente seca.
El espacio entre los riegos depende del tamaño de la maceta y de la temperatura, por lo que puede ser muy variable.
Si la humedad se llegara a estancar la lophophora no lo tolerará y podrá reventar fácilmente.
Las plantas que hayan enraizado bien se pueden fertilizar con un fertilizante para cactáceas a razón de 1gr por cada litro de agua.
De entre las cactáceas, las lophophoras tienen el periodo de floración más largo. Florecen por etapas desde el principio del periodo de crecimiento hasta el otoño.
Con respecto al suelo, las lophophoras requieren un mezcla mineral con aprox. de 5 a 10% de contenido arcilloso.
Después de la fase plantular, las plantas no toleran un sustrato orgánico; en caso contrario se puede contar con un fracaso total.
Durante el invierno, las plantas deben ser colocadas en un lugar tan bien iluminado como sea posible y con absoluta ausencia de riego, además de mantenerlas en temperaturas superiores a 1° C.
Durante la época invernal, las plantas pueden perder sin problemas la mitad de su volumen, y luego volverse flácidas y arrugadas.
Después de un único riego en el siguiente periodo de crecimiento, se recupera rápidamente el estado anterior.
En caso de que el lugar donde estén colocadas no sea el óptimo, pueden aparecer parásitos como la araña roja o la cochinilla algodonosa, que pueden ser combatidos con los respectivos tratamientos que se pueden obtener en una tienda especializada.